Una fórmula sin magia

Suele suceder con frecuencia, que profesionales y usuarios, se obsesionen por la utilización de diferentes aditivos, buscando obtener el máximo rendimiento, el menor desgaste y la mayor vida útil para el motor de su camión. En este informe lo desmitificamos.

Los transportistas pueden encontrarse con una amplia oferta de aditivos que, según las empresas que los desarrollan, optimizan los límites de rendimiento del motor al modificar la formulación molecular de los lubricantes y combustibles. A pesar de lo atractivo que esto puede parecer, Planeta Camión Revista, pone blanco sobre negro tras una compulsa con los más experimentados técnicos de la industria del camión.
Estas “fórmulas” no cuentan ni con la recomendación ni con el aval de las terminales salvo contadas excepciones. Utilizar el lubricante que cumpla con las prescripciones solicitadas y hacer los mantenimientos planificados, ya es suficiente. Además, existen camiones equipados con sistemas de mantenimiento autorregulado, por lo tanto, cualquier “aditivo” externo podría alterar la respuesta correcta de ese sistema.
“En general, a nosotros no nos gustan los aditivos. Salvo alguna excepción, muy particular, no hay motivos para usarlos como tampoco beneficios”, fue la contundente sentencia que escuchamos desde la Ingeniería de Ventas de una importante marca de camiones pesados.

¿Solucion extraordinaria?

Iveco, Scania, Volvo, Mercedes-Benz y Renault Trucks, al fabricar sus propios motores, trabajan -también- en conjuntos con compañías petroleras o generadoras de energía, para encontrar la mejor performance posible del lubricante.
“Es difícil que, bajo esos parámetros, algún” polvito mágico” agregado pueda mejorar la formulación original”, remarca otro de los funcionarios encuestados.
En lubricantes, siempre debe usarse el tipo recomendado por el fabricante ya que responde a un determinado nivel técnico. Probar cosas nuevas o diferentes puede resultar un perjuicio más que una extraordinaria solución.
Pruebas en el banco, utilizando una gran cantidad de aditivos líquidos o sólidos que se venden como “mejoradores del combustiones” tampoco le han dado – a una de las compañías originarias de Suecia- un resultado comercialmente apreciable.
Se entiende así que lo más apropiado pasa por utilizar el gasoil tal cual se expende del surtidor considerando que las petroleras de bandera reconocida ya agregan sus propios aditivos (antioxidantes, detergentes, fluidificantes, etc.).
Otra postulación es mucho más crítica: “Hay que dejarlos en el estante donde están y no usarlos”. Esto se sostiene apelando a que los lubricantes indicados y autorizados por las terminales ya fueron especificados luego de pruebas, ensayos, exigencias especiales, sin que sea necesario aditivo alguno.

La unica excepción

Hay una excepción al uso de aditivos, y esto está asociado con el posible congelamiento del gasoil. En el caso de haber cargado un Diesel de verano, y circunstancialmente debe transitarse por una zona muy fría (Camiones que desde Brasil van a Chile cruzando la cordillera) es posible que de pernoctar en la alta montaña, o ante una nevada, el combustible pueda congelarse. En este caso, y solamente por esta circunstancia, se puede mejorar la fluidez del gasoil, agregando hasta 20% de kerosene o JP1 o un aditivo fluidificante. Pero si es estrictamente necesario y no existe otra alternativa. El agregado de kerosene o JP1 disminuye la lubricidad del combustible aumentando el desgaste de los inyectores. Por lo tanto, la mejor precaución pasa por montar calentadores eléctricos de combustible antes que cualquier aditivo o invento extraño. Para estos casos, las terminales incentivan la inversión en un calentador de batería o de block de motor, si el camión circula en regiones de muy bajas temperaturas.

Necesidad de aditivos = Mal mantenimiento

Esta sería a interpretación más apropiada, ante la coincidencia de las terminales que el uso de aditivos es innecesario con un mantenimiento correcto del motor. Algunos espesantes para el lubricante, pueden contribuir a levantar la compresión, y que no consuma tanto aceite, pero a estos recurren quienes, en casos extremos, no quieren o pueden reparar un motor que ya está terminado. Si estos espesantes se utilizaran en un motor en estado normal serán contraproducentes generando menos fluidez a través de los múltiples, menos lubricación y refrigeración. En resumidas cuentas sólo acelerará el desgaste. Por lo tanto los hace incompatibles. Nada reemplaza a la reparación efectuada en un buen taller.
El siguiente comentario, de un ferviente crítico del uso de aditivos firma este informe: “Como recomendación: Si quiere probar aditivos, hágalo en el motor de otro, no en el suyo”.

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