Mujeres en el transporte, las claves para ser las mejores: Pasión y conocimiento

Planeta Camión reunió en una distendida charla, a cinco mujeres líderes en el sector del transporte, quienes comentaron cómo llegaron a este rubro y de qué manera, han alcanzado sus objetivos hasta su actual posicionamiento.

Nos acompañaron Andrea Paredes, Conductora Profesional para empresa Trasn-Tony; Valère Lourme, Gerente de Marketing & Comunicación y Administración de Ventas, Volvo Argentina; Miriam Prieto, Presidente de Colcar Merbus S.A ; Myriam Gloker, Presidente de Trasportes Gloker SRL. y la Dr. Alejandra Efrón, Ingeniera Industrial especializada en Transporte y Logística de la Consultora BrAle, todas, con pasión en cada concepto, análisis y experiencia, nos dejaron conocer sus vidas.

Alejandra Efrón, Consultora Internacional, 50 años, casada.

¿Cómo empezaste?
Cuando estaba por recibirme de Ingeniera Industrial, de la Universidad de Lomas de Zamora, una empresa grande, seleccionó 3 de 2000 Curriculum Vitae y el entrevistador me acotó, “si hay un hombre, a igualdad de condiciones, voy a elegirlo a él”, ahí dije, voy a tener que diferenciarme.
Al recibirme, en plena híper inflación, fui a Santa Catarina, Brasil a una universidad gratuita. Allá, mediante un folleto definí qué maestría iba a hacer: Transporte y Distribución, era 1992 y de Logística nada.
Estaba en un lugar con playa, no sabía portugués y entré en contacto con quien sería mi supervisor. Un consultor internacional, con 17 libros escritos y lo trataba de “você”, hasta hoy, ni la esposa lo hace (risas).
El cambió el nombre de la Maestría de Transporte a Logística, nos hablábamos en inglés y me dio una beca, es un gran profesional.

¿Qué hiciste después?
Trabajé en Brasil hasta 1995 cuando cayó el real y volví al país. En 1996, ingresé en Molinos porque mi CV era el único que incluía Servicio al Cliente, ya que, mi tesis fue sobre ese tema y ellos, requerían una persona para Transporte y Servicio al Cliente.
Luego me contactó Translor, una empresa de transporte brasilera que tenía referencias mías y precisaba, para Toyota Argentina, a alguien nuevo en el rubro automotriz para formarlo. Me dijeron que me habían elegido sobre 8 candidatos hombres. En mi primera reunión, no había baño de mujeres en el área gerencial y la secretaria me dijo cuál usar. Todo ha cambiado. Después, fui a General Motors.

¿Seguiste tu perfeccionamiento?
Sí, al estar terminando mi Doctorado en el Instituto de Estudios de Transporte y Logística de la Universidad de Sídney, Australia, me fui con la Cruz Roja Australiana, por el Tsunami que afectó Asia. Necesitaban personas con experiencia en Logística y me dieron el “Premio al Mérito en Servicio”, porque cambié muchas cosas de la burocracia. Expliqué a las personas del campo porqué tenían que completar papeles, que debía ser contablemente responsable y decir en qué lo gastaban a quien lo donaba. Y, a los que estaban detrás del escritorio, explicarles cómo era la vida en el campo.

¿Cómo has logrado el éxito en tu carrera?
No es cosa de género, es mantener la coherencia en la manera de ser y de trabajar.

Myriam Gloker, 49 años, Dos hijos. presidente en transporte

¿Cómo te iniciaste?
Acompañé a papá (Rosendo Gloker) desde los 15 años. Él, inició su actividad comercial como camionero mayorista de huevos, era de Entre Ríos de la Aldea alemana de Strobel. Luego, compró parte de una sociedad que distribuía repuestos Ford en el país. En 1980, salió la promoción de Tierra del Fuego, vendió su parte societaria e ingresó en ese mercado.
Tenía una infraestructura administrativa y me dijo: Vos tenés más estudios que yo, encargate de los papeles. En mi primer viaje a Tierra del Fuego pensé, ¡Papá enloqueció!, era una aldea con calles de tierra.

¿Y los primeros pasos?
Empezamos en familia como se trabajaba antes. Somos 3 hermanas y, mis padres adoptaron dos muchachos. Comenzamos con pocos camiones y trabajo. En 1990, se transformó de un unipersonal a una sociedad, y nos nombró titulares a las tres. Cada vez, nos delegaba más. En 2001, tuvimos la licencia de un depósito fiscal en Tierra del Fuego y una de mis hermanas, se fue a vivir allí, con su familia.
Soy Presidente en Transporte y vicepresidente Fiscal; Analía está en el Sur y es la Presidente de Fiscal y Verónica, dirige la parte Operativa.

¿Cómo es tu trabajo?
Me encargo de la parte comercial, trato los temas puntuales y no tengo distracciones como el fútbol o el golf para cerrar negocios como tienen los hombres. Ellos para las decisiones son muy volátiles y las mujeres no. Ahora, hago golf para distraer a los hombres (risas).

¿Cómo está compuesta la flota?
Son 109 unidades, históricamente línea Scania. Busco practicidad, tengo el taller adecuado a esta marca. Son 89 empleados y las mujeres, estamos en la dirección y administración.

¿Cómo te manejas con los sindicatos?
Estoy encargada del sindicato, es muy duro, y voy al frente, pero, tejo al crochet, y no me vas a ver enojada ¡Jamás!

¿Cómo está el negocio?
En 2001, papá nos agarró a las tres y dijo: despedir a alguien, es ponerle un revolver en la cabeza. Hablamos clarito con todos y se repartió la plata parejo. Hoy, es otra cosa. Transportamos electrónica, pero el rubro atraviesa un mal momento. No es personal, ni un problema de la empresa. Es más, salgo a conseguir nuevos destinos y veo que todos están peor que yo. Hay una recesión y te preguntas: ¿Otra vez?… Cada vez somos menos, los que mantenemos a más.

¿De qué manera encaras tu trabajo?
Siempre el respeto se da, por el lugar que vos te das. Una tiene que guardar su lugar. Los hombres no se confunden con el mensaje de las mujeres. Pero, la mujer tiene que ser firme.

Valère Lourme, 47 años, Francesa y madre de dos hijas argentinas de 8 y 10 años.

¿Cómo empezó tu carrera?
A los 16 años salí de casa, viví en Estados Unidos, Marruecos, Inglaterra, Ecuador, México y después llegue a la Argentina. Acá, conocí a mi ex marido y no me moví más.
Llegué Volvo de casualidad, aunque la empresa en sí, me interesaba. Antes, trabaje muchos años para la petrolera Total, ya estaba en un rubro que es bastante masculino. Al trabajar allí, no podía pretender ir a una empresa de consumo masivo, el CV, ya no daba.
Así que, busque empresas más B2B (Business to business), por el rubro de donde venía y en 2010, empecé a trabajar en lo que era Renault Trucks, en el desarrollo de red, con los concesionarios. Renault pertenecía a Volvo y a los dos años, a nivel mundial, Volvo cambió y en el país, absorbió Renault y hoy es una misma empresa.

¿Cómo lograste la creación de redes?
Nunca me enfrenté, aunque fueran empresas familiares o lideradas por hombres. Si uno hace bien su trabajo, mantiene una conducta, de manera lógica y coherente, va más allá del género.

¿Alguna vez tuviste algún problema de este tipo?
Sólo una, en un comité, éramos 13 gerentes, yo planteaba una discusión de un tema y argumentaba y otro director, empezó a decirme que no era así, le dieron la razón a él, hasta el Presidente. Me vi, una mujer sola, perdida, haciendo un planteo con información ante seis hombres gritando. Mientras esto pasaba, un colega, averiguó en Internet y dijo que yo tenía la razón. Todos aceptaron, pero, disculpas, ¡Ninguna! Me hicieron dudar sobre algo que había estudiado, preparado, analizado y estaba segura. Vinieron con prepotencia y fuerza, no con la razón. Fue una debilidad, no me enfrenté. Sin embargo, hoy lo haría.Fue el único momento, en el cual, la prepotencia masculina y el género pesó más para ese director.

¿Cómo está el negocio?
Aunque en el mercado automotriz, la venta de camiones está en menos 24% respecto de 2015, a Volvo le va muy bien: creció un 50%. Veníamos de casi 3 años de no importar, nuestra situación, ahora, es un poco distinta.

¿Cómo es el grupo de trabajo?
Este año, estoy en Marketing y tengo a cargo dos mujeres; en administración de ventas son 4 mujeres y un hombre y en la red de concesionarios, hay varias vendedoras.
En Volvo, a nivel gerencial, hay menos del 20% de participación femenina. Eso, en años, no se ha movido, porque las generaciones que mandan tienen de 40 para arriba. Son machistas.

¿Qué aporta la mujer?
Piensa más en la comunidad, es más constructiva y afianza los grupos. El hombre es más competitivo y piensa en su ascenso personal.

Andrea Paredes, 35 años. soltera. Conductora profesional.

¿Cómo empezaste?
Desde muy chiquita acompañé a mi papá en los viajes y hasta falté al colegio para hacerlo. Me enseñó a manejar en el campo con un Mercedes-Benz 1114 y me hizo unos tacos para que alcanzara a los pedales. A los 14, ya trabajaba por un sueldo, lo acompañaba, le cebaba mate, la pasábamos muy bien. Cuando se enfermó de cáncer de estómago, no sabía si estaba preparada para salir sola. Me dijo, “enganchá y hacelo, imagináte que voy durmiendo, como cuando vamos juntos”.
A los 19 años, hice mi primer viaje sola a una carrera a Balcarce, tenía toda la presión, porque mi papá trabajó 30 años con Luis Di Palma y 12 con Marcos y no lo hice quedar mal. De ahí, nunca más me bajé del camión.

¿Nunca?
Intenté dejarlo dos veces, en 2013 porque quería estar más con mi mamá, luego de la muerte de mi papá.
Compré una camioneta y fui con Marcos Di Palma a retirarla y me dijo “¿Tenés una camioneta 0km y no estás contenta?”.Yo no quería dejar el camión. Entonces me dijo que volviera, pues no me había echado. Llegué a mi casa, armé el bolso y volví a subirme al camión. Fui feliz.
Después, en 2015, hacía transporte de motos y como bajó el trabajo tuve que salir a buscar. Nunca lo había hecho en 20 años, pensé que sería más fácil, pero, se me complicó porque me decían ‘mujeres no’. De 10 CV me rebotaban 8.

Y, ¿Qué hiciste?
Después de presentarme en Trans-Tony, al otro día me llamaron y me hicieron la prueba de manejo. Me confirmaron y empecé a trabajar. Hacemos la logística para Toyota. Salgo con racks vacíos hacia Córdoba y vuelvo a Zárate. Somos dos conductoras y dos en administración.

¿Qué te diferencia de los choferes?
Revisamos más la documentación antes de salir al viaje y estamos dispuestas al cambio. Trabajo con hombres y yo sugiero, luego me dan la razón, no me impongo. Nunca me hacen sentir la diferencia de sexo.
Participé en el concurso de Scania, en 2012, salí segunda y este año, 15. Al concurso van familias y las nenas me apuraban, “decile a papá que cuando sea grande, quiero ser chofer como vos”. Entonces, un padre respondía que no y ella le retrucaba: ‘Pero, si La Negra anda ¿Por qué yo no?’.

Miriam Prieto, 53 años, casada,dos hijos, un nieto. empresaria.

¿Cómo empezaste?
Soy hija, hermana, mamá y abuela. Mi padre, Héctor José Prieto, era colectivero en La Perlita de Moreno, a los 4 años lo acompañaba a ablandar los colectivos. Luego, cuando empezó a verder colectivos en el interior del país, lo acompañábamos con mi mamá Marta y mis hermanas. Recuerdo cómo hablaba con los clientes y cerraba los negocios. Así, surge la empresa.
Empecé a trabajar ahí, a los 20 años, a los 21 me casé y con mi marido, fuimos a trabajar los campos de la empresa familiar por 10 años. Allí, nacieron mis hijos pero con el lío de 1997, volví a Buenos Aires y empecé en lo que hoy es Colcar, el concesionario oficial Mercedes-Benz.

¿Qué tuviste que enfrentar?
Colcar entró en convocatoria y despedimos el 50% del personal de muchos años, fue duro. En 2001, abrimos el sector de autos, tuvimos 8 mujeres vendedoras que no venían del rubro automotriz y fue un éxito. Luego, Colcam mutó a Colcar con las Sprinter, camiones y buses. En 2003, estábamos saneados y empezamos a crecer. Hoy, somos líderes en buses y -en los últimos años- en Sprinter y camiones.
En 2006, reincoporamos al personal despedido en 1997, y, en 2011, abrimos Colcar Córdoba. Más allá de esto, también ofrecemos servicios con los talleres móviles y desarrollamos un nuevo producto: equipamiento de ambulancias modulares. Además, con el proyecto 2020 de Mercedes-Benz, pasaremos a un producto más masivo, una pick up que se fabricará en Argentina con la plataforma Nissan.

¿Cómo se conforma la empresa?
Somos 400 personas. En la parte operativa hay muchas mujeres, unas 20. En 2017, espero hayan más. Soy fanática del cupo, no es la única manera, pero, es el comienzo, te agarras de eso y después, creces y te mantienes por el mérito.

En tu ámbito, ¿De qué otra manera apuntalas el rol de la mujer?
Desde la Fundación Flor, trabajamos en el liderazgo de la alta dirección. Me interesa el desarrollo de las mujeres en la parte directiva, muchas la reman en esos puestos y en el tiempo, les es difícil ascender. Deben prepararse para argumentar, en vez de opinar (www.flor.org.ar).

¿Cuál es tu aporte?
No dejar de ser mujer, potenciar las propias condiciones, ver las fortalezas y desde la diferencia y la diversidad, reconocer los propios valores.

Al cierre de la charla, todas nos despedimos con una inmensa sonrisa. Me queda claro que son felices con lo que hacen, pero, principalmente, apasionadas de su trabajo, lo llevan en la sangre.
Sus vidas han comprendido casualidades (o destino), altibajos, grandes alegrías y difíciles obstáculos, pero, nunca, a cada decisión, han dejado de imprimirle su toque personal, profesional y femenino.
Hoy a la energía, le suman experiencia y conocimiento y saben que el futuro del sector, se potenciará, si desde su lugar, siguen entregando día a día, su mejor aporte, ser ellas mismas.

El sector, en 10 años

Myriam Gloker: Falta compromiso. La ley debe ordenar, debe haber gente capaz en cada lugar.
Alejandra Efrón: Más modernizado, con ciertos actores a los que nos hemos acostumbrado idos. Con actores nuevos y más comprometidos.
Miriam Prieto: Los concesionarios van a virar hacia la post venta y eso, requiere una inversión en tecnología, conocimiento y capacitación.
Valere Lourme: Más posventa, dar más soluciones al cliente donde las necesita.
Andrea Paredes: Perfeccionando la profesión, para que sea más segura.
Mentores

Alejandra Efrón: El profesor Diego Roquero; un creador de Logística, da clases de Comercio Internacional en la Universidad de Concepción del Uruguay. Es una persona que escucha. El señor Roberto Liatis, fundador de Arlog y de Fadeeac. Un visionario, que armó Andreani. Y, Graciela Corvalán, una política de San Luis, que admiro porque se rodea de personas que saben. La ética no tiene género.
Andrea Paredes: Uno es mi papá, Adolfo Paredes, desde chiquita me enseñó todo lo que se hoy y el otro es Marcos Di Palma que nunca me preguntó ni le importó que era mujer. Siempre me impulsó y me apoyó para que lograra todo. Fue el primero en darme una oportunidad.
Myriam Gloker: Agradezco los principios que nos dejaron los padres y hoy como madres de familia, logramos tener éxito empresarial y los transmitimos a nuestros hijos.
Miriam Prieto: Siempre he sentido una libertad por parte de mi padre y de mi madre, saber usarla de manera responsable, es lo que más agradezco, porque soy, a partir de esto. Después, uno elije sus propios caminos, pero, tuve la bendición de haber nacido en ese hogar.
Valere Lourme: En 1995, cuando ingrese a la petrolera Elf en Guadalajara, México, me incorporé como asistente de Dolores Maillo, la Directora de Abastecimiento y Logística. Una española, que tuvo la generosidad espontánea de compartir todos sus conocimientos conmigo. Me traía pilas de libros de su casa para que los estudiará y me hacía participar de reuniones, con el único propósito que aprendierá. Me aprobó un posgrado, que realice en la Universidad de Monterrey y me enseño que, también, equivocarse era algo permitido. Un día que venía a avisarle que había cometido un error en un informe me dijo: ‘solamente él que no trabaja, no se equivoca’. A nivel profesional, ha sido, la persona que más generosa y con quien más aprendí.

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